Factores desencadenantes y control del asma

El asma es una enfermedad crónica del pulmón que afecta a más de 17 millones de estadou-nidenses. El asma se caracteriza por tos, pecho apretado, falta de aliento y silbido al respirar. Si usted es asmático, puede reducir sus síntomas evitando los factores desencadenantes de sus síntomas y trabajando con su médico para desarrollar un plan eficaz de administración y tratamiento.


Factores desencadenantes del asma

Los síntomas de asma pueden desencadenarse por varios factores, entre ellos:


alérgenos o irritantes; 

infecciones virales o sinusales; 

ejercicio; 

reflujo (ácido estomacal que fluye hacia arriba por el esófago); 

medicamentos o comidas; 

ansiedad emocional. 

La rinitis alérgica, o "fiebre del heno", se considera un factor de riesgo para desarrollar asma; hasta el 78% de los asmáticos también tiene rinitis alérgica. Los síntomas de ambas enfermedades pueden desencadenarse por alérgenos (cualquier sustancia que produzca alergia) de temporada o de todo el año. Éstos pueden incluir polen y moho presentes en el aire, caspa animal (escamas de piel muerta), excrementos de ácaros del polvo y cucarachas domésticas, así como moho interior. Si su asma se desencadena por los alérgenos, es importante hacer lo posible por evitar exponerse a ellos. Consulte a su especialista en alergias para recibir recomendaciones sobre las medidas de control que ayudan a evitar los alérgenos.


Algunas sustancias no desencadenan alergias pero pueden agravar el estado de la nariz y las vías respiratorias. Estas sustancias, llamadas irritantes, pueden desencadenar el asma. Algunos ejemplos son:


contaminantes del aire tales como humo de tabaco, humo de maderas, sustancias químicas en el aire y el ozono;




la exposición ocupacional a los alérgenos, vapores, polvo, gases o emanaciones; olores fuertes o rocíos tales como perfumes, limpiadores caseros, vapores de cocina (especialmente al freír), pinturas o barnices. Otras partículas presentes en el aire tales como polvo de carbón, polvo de tiza o polvo de talco.




Condiciones meteorológicas cambiantes, tales como cambios de temperatura y humedad, presión barométrica o vientos fuertes. 

Todos estos irritantes pueden agravar el asma, particularmente el humo del tabaco. Varios estudios han informado una mayor incidencia del asma en niños cuyas madres fuman. Nadie debe fumar en la casa de un asmático.


Las infecciones virales tales como resfriados o neumonías virales pueden desencadenar o agravar el asma, especialmente en niños pequeños. Estas infecciones pueden irritar las vías respiratorias, la nariz, garganta, los pulmones y los senos nasales, además esta mayor irritación a menudo desencadena ataques de asma. Por otro lado, la sinusitis (una inflamación de las cavidades que se hallan alrededor de los ojos y detrás de la nariz) puede desencadenar el asma. Los síntomas de sinusitis pueden incluir silbido al respirar, goteo postnasal, tos, dolores de cabeza, presión o dolor sinusal, o nodos linfáticos agrandados. El exceso de drenaje de mucosa en la nariz, garganta y tubos bronquiales causado por la sinusitis puede desencadenar o agravar el asma.


El ejercicio físico extenuante también puede desencadenar ataques. El hecho de respirar por la boca, hacer ejercicio en el aire frío y seco o hacer actividades extenuantes o prolongadas tal como correr distancias medianas a largas puede aumentar la probabilidad del asma inducida por el ejercicio (AIE). Para obtener más información, consulte el folleto de Tip de esta serie o contacte a su especialista en alergias.


La enfermedad de reflujo gastroesofágico, un trastorno en que fluye ácido estomacal hacia arriba por el esófago, afecta hasta al 89% de los pacientes con asma. Los síntomas incluyen acidez estomacal grave o repetida, eructos, asma nocturna, mayores síntomas de asma después de comidas o ejercicio, o frecuente tos y ronquera. El tratamiento del reflujo esofágico es a menudo beneficioso también para los síntomas del asma.


Algunos adultos con asma pueden experimentar un ataque de asma a consecuencia de tomar ciertos medicamentos. Estos pueden incluir la aspirina u otros fármacos anti-inflamatorios sin esteroides, tales como ibuprofeno; y beta-bloqueadores (utilizados para tratar enfermedades cardíacas, hipertensión o migrañas). Hasta el 19% de los pacientes adultos con asma experimenta sensibilidad a la aspirina o a los fármacos anti-inflamatorios sin esteroides. Antes de tomar algún medicamento sin receta, los asmáticos deben consultar a sus médicos.


Para alrededor del 6-8% de los niños con asma, comer ciertas comidas o diversos aditivos de alimentos puede desencadenar síntomas de asma. Entre los culpables cabe mencionar la leche, los huevos, los cacahuetes, las nueces de árboles, la soja, el trigo, el pescado y los mariscos. Si alguno de estos alimentos desencadena ataques de asma, el mejor remedio es evitar comerlo.


Los factores emocionales por sí solos no pueden provocar el asma. Sin embargo, la ansiedad y la tensión nerviosa pueden causar fatiga, lo cual también puede aumentar los síntomas de asma y agravar un ataque. Al igual que con cualquier otro trastorno crónico, son importantes los factores como el descanso, la nutrición y el ejercicio adecuados para el bienestar general y pueden ayudar a controlar el asma.


Control del asma

Dado que el asma es una enfermedad crónica, requiere un control continuo y tratamiento adecuado. Según las Pautas Nacionales Para el Diagnóstico y Control del Asma (National Asthma Education and Prevention Program, National Institutes of Health, 1997), el tratamiento de asma tiene cuatro componentes principales:


El uso de medidas objetivas de la función pulmonar (como medidores de flujo máximo y espirómetros) para evaluar la gravedad del asma y vigilar el curso del tratamiento;




Medidas de control ambiental para evitar o eliminar factores que desencadenan síntomas de asma o ataques;




Terapia con medicamentos para el control a largo plazo, además de revertir y prevenir la inflamación de las vías respiratorias así como terapia para controlar los ataques de asma;




Educación del paciente para promover la cooperación entre el paciente, su familia, el médico y otros especialistas médicos. 

Según las Pautas, hay seis metas para el control eficaz del asma:


Prevenir síntomas crónicos y problemáticos;




Mantener la respiración (casi) "normal";




Mantener niveles normales de actividad, incluido el ejercicio;




Prevenir ataques recurrentes de asma y minimizar la necesidad de visitas de urgencia u hospitalizaciones;




Proporcionar terapia óptima con medicamentos que tengan efectos adversos mínimos o nulos;




Satisfacer las expectativas de los pacientes y sus familias para la atención satisfactoria del asma. 

Usted y su médico pueden trabajar juntos con estas metas para asegurar que su asma se controle debidamente. El hecho de tener asma no debe impedirle participar en actividades diarias normales.


Tratamiento con medicamentos

El asma bien administrada incluye el uso de los medicamentos correctos. Los asmáticos tienen vías respiratorias inflamadas que pueden inflamarse aún más después de exponerse a diversos factores desencadenantes. El principal propósito de los medicamentos para el asma es reducir esta inflamación. Algunos de estos medicamentos deben utilizarse diariamente según las instrucciones, aun cuando se sienta bien. Esto sirve para prevenir ataques de asma y asegurar que las vías respiratorias estén lo más abiertas que sea posible. Asegúrese de seguir las instrucciones de su médico sobre la utilización y dosificación adecuadas de sus medicamentos recetados.


Entre los medicamentos empleados para controlar y tratar el asma se incluyen:


agentes anti-inflamatorios tales como cromolyn o nedocromil, que detienen el desarrollo de la inflamación en los pulmones, como también ayudan a prevenirla.




corticosteroides (no relacionados con los esteroides de los cuales abusan algunos atletas), es un medicamento efectivo que se usa en forma inhalada (tópica) u oral (sistémica), dependiendo de la gravedad del asma




broncodilatadores, generalmente usados como "medicamentos de rescate" para abrir los tubos bronquiales para que pueda fluir más aire a través de ellos. Los broncodilatadores incluyen beta-agonistas, teofilina y anticolinérgicos, además vienen en forma inhalada, tabletas, cápsulas, líquido o inyectable. El salmeterol es un broncodilatador de acción prolongada que, junto con un medicamento anti-inflamatorio, se usa para fines de mantenimiento en el control de los síntomas de asma.




anti-leucotrienos, que combaten potentes agentes químicos llamados leucotrienos responsables de la inflamación de las vías respiratorias dentro del cuerpo. Estos medicamentos orales son bastante nuevos y se usan en el tratamiento del asma crónica. 

Cuanto mejor informado esté usted sobre sus factores desencadenantes y el control del asma, menos síntomas de asma interferirán con sus actividades. Es importante evitar sus factores desencadenantes, trabajar con su médico para diseñar un plan de control y tomar los medicamentos adecuados recetados. Juntos, usted y su especialista en alergias, pueden cooperar para asegurar que el asma no interfiera con una óptima calidad de vida.


Para obtener más información sobre cualquiera de los temas mencionados en este folleto, sírvase consultar el folleto de Tip correspondiente de esta serie o consultar a su especialista en alergias.


Su especialista en alergias/inmunólogo puede proporcionarle más información sobre los factores desencadenantes y el control del asma.