Asma infantil

El asma es la enfermedad crónica grave más común de la infancia, afectando a casi cinco millones de niños en los Estados Unidos. El asma, que se caracteriza por tos, pecho apretado, falta de aliento y silbido al respirar, es la causa de casi tres millones de visitas al médico y 200,000 hospitalizaciones cada año. En bebés y niños, el asma puede parecer tos, respiración rápida o ruidosa, o congestión del pecho, sin los otros síntomas que se manifiestan en los adultos.


Diagnóstico

El diagnóstico y el control adecuados del asma infantil requiere que el médico reconozca las características especiales del asma infantil. Para efectuar un diagnóstico, el médico considera:


los antecedentes familiares del niño en cuanto a asma y alergias así como antecedentes médicos personales, los cuales a menudo da uno de los padres en vez del niño;




alérgenos e irritantes a los cuales está expuesto el niño;




frecuencia y gravedad de los síntomas;




otros factores tales como infecciones respiratorias, que pueden considerarse como explicaciones del silbido;




medidas objetivas de la respiración, generalmente mediante el uso de una máquina llamada espirómetro. 

En los niños, los síntomas de asma pueden interferir con muchas actividades escolares y extracurriculares. Los padres pueden notar que su hijo tiene menos energía que sus pares al jugar, o pueden notar que el niño trata de limitar o evitar las actividades físicas para no toser o silbar, lo cual ocurre cuando el aire debe pasar por las vías respiratorias estrechadas típicas del asma. La respiración normal debe ser silenciosa; un niño con asma respira ruidosamente.


A menudo los niños no identifican como tales las señales más sutiles del asma, como el pecho apretado, porque están acostumbrados a vivir así. Muchas veces, los ataques repetidos o constantes pueden ser el único síntoma observable en los niños pequeños. Hasta el 80% de los niños con asma desarrolla síntomas antes de los cinco años. Por lo tanto, el médico del niño debe confiar especialmente en las observaciones de los padres para determinar los síntomas del asma y realizar el diagnóstico correcto.


Algunos niños silban al respirar por infecciones respiratorias, las cuales pueden pasarse al crecer. Para diferenciar entre estas infecciones y el asma puede necesitar pedirle a un médico experimentado que observe al niño en sus primeros años de vida para determinar si persisten los episodios de silbido o se resuelven en algunos años. La persistencia del silbido al respirar puede indicar asma, la cual puede tratarse tan pronto sea posible para evitar futuras complicaciones y efectos de largo plazo.


El asma puede también desencadenarse debido a antecedentes familiares de alergia y la exposición del niño a los alérgenos (cualquier sustancia que puede desencadenar una alergia). Los alérgenos comunes son: los excrementos de ácaros del polvo y cucarachas, caspa animal (escamas de piel muerta), polen y moho. Si sospecha que los alérgenos son responsables del asma de su hijo, llévelo a un especialista en alergias para los exámenes y sugerencias correspondientes sobre cómo limitar la exposición del niño a los alérgenos.


Es fundamental que los niños estén protegidos contra los irritantes como el humo del tabaco, pues esto causa la irritación crónica de las vías respiratorias. Los estudios han documentado que los niños nacidos de madres fumadoras o que viven con un fumador tienen una incidencia mucho mayor de asma e infecciones respiratorias. Basándose en los antecedentes del niño y sus síntomas, un médico debe considerar diversas condiciones además del ambiente del niño al efectuar un diagnóstico de asma.


Control

Las metas para controlar el asma infantil son:


controlar el asma reduciendo los factores desencadenantes ambientales, promoviendo un estilo de vida saludable con niveles adecuados de descanso, ejercicio y nutrición, asegurándose de usar el medicamento correcto.




promover la salud emocional para que el niño se considere a sí mismo una persona saludable, no enferma, y tenga confianza en su capacidad para enfrentar desafíos y tener éxito.




evitar que los síntomas afecten los niveles de energía del niño, su concentración, atención, relaciones con sus pares, actividad física y bienestar general. 

Una vez diagnosticada el asma, el médico y los padres o cuidadores del niño trabajarán con el niño en un plan de tratamiento y control eficaz. Si el niño es muy pequeño, los padres o cuidadores deben ayudar observando posibles síntomas de asma, ayudando al niño a usar un dispositivo llamado medidor de flujo máximo para medir objetivamente la facilidad o dificultad para respirar, y asegurar que el niño reciba los medicamentos adecuados cuando sean necesarios. Los niños mayores pueden seguir un plan de tratamiento y control por sí solos con menos supervisión. Sin embargo, si el asma de un niño se hace difícil de controlar, puede deberse a que éste requiere supervisión más cercana de los padres.


Cuando su hijo recibe el diagnóstico del asma, los padres a menudo formulan preguntas como: ¿Cuál es la evolución natural del asma? ¿Se le pasará a mi hijo una vez que crezca? ¿Mejorarán los síntomas? Dado que el asma es una enfermedad que no sigue un curso fijo, no es posible predecir los síntomas de un niño en particular ni su avance clínico. Algunos niños tienen síntomas de asma que mejoran durante la adolescencia, mientras otros empeoran. A menudo, los síntomas en los niños pequeños parecen resolverse, pero su asma puede reaparecer más adelante. Sin embargo, en la mayoría de los niños, puede controlarse el asma con el control y tratamiento adecuados. Si bien el asma es una enfermedad crónica, no debe ser una enfermedad progresivamente debilitante. Un niño con asma puede tener pulmones que funcionan normal o casi normalmente con el control y los medicamentos adecuados. También es muy posible que un niño con asma tenga una resistencia normal e inclusive se destaque en los deportes: muchos atletas olímpicos tienen asma.


Los padres pueden sentir la urgencia de restringir la actividad física de su hijo asmático para evitar el silbido al respirar. Pero una vez que el niño esté tomando los medicamentos adecuados, el ejercicio aeróbico debe formar parte de sus actividades diarias, porque mejora el funcionamiento de las vías respiratorias. Debe fomentarse en los niños su participación en actividades normales tanto como sea posible.


Dispositivos y medicamentos

Como parte de un plan eficaz de control del asma, el médico del niño puede recetar medicamentos y dispositivos específicos. Estos pueden incluir un medidor de flujo máximo para medir la facilidad de respiración, inhaladores de dosis medida, espaciadores que se instalan en los inhaladores, nebulizadores que administran medicamento en forma de rocío, inhaladores de polvo seco o medicamentos orales (tabletas). El médico no sólo debe recetar estos medicamentos y dispositivos, sino también enseñar a los niños y padres a usarlos correctamente.


Los niños mayores pueden utilizar los inhaladores de dosis medida y los inhaladores de polvo seco, y pueden administrar distintos tipos de medicamentos. Los nebulizadores son especialmente útiles para los niños pequeños o aquellos cuya asma no se controla bien con otros medicamentos. Para el asma grave, pueden ser necesarios los medicamentos orales.


Es importante que los padres tengan presente la manera en que funcionan ciertos medicamentos así como sus efectos secundarios. Por ejemplo, los medicamentos orales son más susceptibles a producir efectos secundarios que los medicamentos inhalados. Dependiendo del medicamento usado, los efectos secundarios pueden ser dolor de cabeza, temblores de las manos, dolor de estómago o cansancio (también causado por el asma nocturna). Estos efectos secundarios pueden afectar el nivel de concentración del niño, su capacidad de escritura o aprendizaje en la escuela. Los maestros y padres deben colaborar para identificar estos síntomas. Entonces los padres pueden cooperar con el médico del niño para determinar si se necesita un cambio de medicamento o dosis.


Un especialista en asma recetará el medicamento que sea mejor y más eficaz para el niño. Es importante que el niño continúe tomando los medicamentos, según las instrucciones, aun cuando se sienta bien. Muchos deben tomarse regularmente, aun cuando no haya síntomas, para mantener el funcionamiento óptimo de las vías respiratorias. Para obtener más información sobre los medicamentos para el asma, consulte el folleto de Consejo de esta serie.


Asma en la escuela

El niño, la familia, el médico y el personal escolar deben trabajar juntos para prevenir o controlar los síntomas de asma en la escuela. Muchos niños con asma se avergüenzan de necesitar medicamento. En algunos casos, los niños pueden tener dificultades porque se les exige ir a otra parte de la escuela, como la oficina de enfermería, para tomar su medicamento. Los funcionarios y los padres deben crear un ambiente de apoyo. Con la aprobación de médicos y padres, los niños con asma en edad escolar deben poder llevar consigo sus inhaladores de dosis medida en todo momento y usarlos según los necesiten.


Para asegurar una atención óptima en la escuela, los padres deben también tomar las siguientes medidas:


Informe a todo el personal correspondiente de la escuela sobre el asma del niño; reunirse con los maestros, la enfermera de la escuela, el entrenador y tal vez el rector al comenzar el año escolar.




Pida al doctor del niño que explique los medicamentos para el asma que debe tomar el niño y sus posibles efectos secundarios. Enfatice que debe permitirse al niño tomar los medicamentos requeridos a tiempo. Pídales que ayuden cuando los ataques de asma requieran tratamiento inmediato, pero que traten "normalmente" al niño con asma igual que a los demás niños.




Antes de que un con asma comience una clase de educación física, pida al doctor que escriba una carta al maestro/entrenador describiendo la naturaleza del asma inducida por el ejercicio, técnicas de prevención, señales de precaución y que explique el programa de control del asma del niño. Dado que ciertas condiciones ambientales, como el aire frío y seco, el viento, la contaminación o los niveles de polen o moho presentes en el aire, pueden aumentar los síntomas de asma de un niño, el niño y el maestro/entrenador deben saber cuáles medicamentos administrar para prevenir el asma inducida por el ejercicio. 

Para que los niños con asma funcionen normalmente, el personal escolar, las familias y los cuidadores médicos deben comunicarse eficazmente y colaborar para animarlos a participar plenamente en actividades con sus pares. Este trabajo de equipo ayudará a crear un ambiente positivo, saludable y seguro para el niño, tanto dentro como fuera de la escuela, y asegurar un cuidado óptimo.


Su especialista en alergias/inmunólogo puede proporcionarle más información sobre el asma infantil.